Capítulo 1: Mirando hacia atrás.
-Lean el Credo- dijo la religiosa encargada de dar el catecismo a los niños que presentarían su primera comunión.
Alexz se sentó en el suelo porque no había sillas disponibles y porque sentía que era más cómodo estar ahí.
-Elena- dijo de repente Alexz al ver que la chica de piel canela, cabello castaño y unos senos hermosos se acercó a ella. La chica de cabello negro se quedó hincada y paralizada cuando su
compañera le dio un abrazo así en esa posición. El mundo de Alexz no cambió en absoluto sin embargo sintió una corriente eléctrica y tibia parecida a un orgasmo recorriendo su espina dorsal. Así
fue como se dio cuenta, no sólo amaba a Julia su compañera de clase sino que deseaba a Elena, a sus once años y medio se percató que sentía amor por las mujeres.
La vida de esta chica transcurrió simple, sin muchas libertades y la mayoría del tiempo sintiéndose sola entre los pleitos con su madre y su padrastro hasta llegar al lugar donde cambió todo en
su vida. Ella se mudó de ciudad, al centro del país. Y entró a la secundaria, un lugar en el que no pensó encontrar alguien de quien enamorarse o lo que ocurriría en su vida, Alexz sólo fue allí
a estudiar.
-Dime, ¿esto es verdad?- dijo el hombre enfurecido mostrándole a Alexz unos diarios donde ella había escrito intimidades y que se suponía debían estar en el fondo de su closet, como ella.
-No, sólo lo hice para llamar la atención- dijo ella muy seria.
-Son cosas muy fuertes para ser sólo por llamar la atención- le gritó su padre. Ella sollozó un poco, en verdad tenía cosas fuertes escritas ahí, no sólo hablaba de relaciones sexuales, sino de
sentir excitación por una chica, ganas de tocarla, besarla, decirle que la amaba. Esas cosas difíciles de entender para un padre que fue educado en una cultura machista.
-Sólo lo hice para llamar la atención, nada de lo que está ahí es cierto- pero mentía.
Alexz mentía porque era lo único que podía y lo que estaba acostumbrada a hacer, su vida era una mentira hasta ese momento y aún ahí mintió.
Eso fue algo que Alexz jamás perdonó a su padre, la relación de ellos había cambiado no sólo porque ahora él exigía buenas calificaciones sino porque defraudó su confianza. Después de eso o
simultáneamente, sucedió, la habían descubierto, el gran secreto de su amor por Sati esa chica que tocaba el piano y era un poco loca.
-Aquí huele a manflora- decían los compañeros al pasar al lado de la chica descubierta.
-Me aventaron bolitas de papel con saliva- se quejaba Alexz pero los maestros no hacían nada, como suele suceder en las escuelas privadas y en la vida, a las personas ricas las trataban bien,
podían hacer y burlarse de los demás impunemente.
Autora:
Devilik
devil84trash@hotmail.com
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